Auteur : Federico Garcia-Lorca

  • Federico Garcia Lorca : Madrigal à la ville de Saint-Jacques (1935)

    Chove en Santiago,
    meu doce amor.
    Camelia branca do ar
    brila entebrecida ó sol.
    
    Chove en Santiago
    na noite escura.
    Herbas de prata e de sono
    cobren a valeira lúa.
    
    Olla a choiva pola rúa,
    laio de pedra e cristal.
    Olla no vento esvaído,
    soma e cinza do teu mar.
    
    Soma e cinza do teu mar,
    Santiago, lonxe do sol ;
    ágoa da mañán anterga
    trema no meu corazón.
    Il pleut à Saint-Jacques,
    mon doux amour.
    Le camélia blanc de l'air
    brille en demi-teinte au soleil.
    
    Il pleut à Santiago
    dans la nuit sombre.
    Des herbes d'argent et de sommeil
    couvrent la lune vide.
    
    Regarde la pluie par la rue,
    plainte de pierre et de cristal.
    Regarde dans le vent évanoui,
    la somme et la cendre de ta mer.
    
    Somme et cendre de ta mer,
    Saint-Jacques, loin du soleil ;
    l'eau du matin ancien
    frémit dans mon cœur.

    traduction littérale, arrangée par Luc Fayard

    Seis poemas galegos (1935). Écrit directement en galicien.
    Federico Garcia Lorca, poète et dramaturge espagnol, également prosateur, peintre, pianiste et compositeur (wikipedia) (1898-1936)

    source du texte

  • Federico Garcia Lorca : Cancioneta – Chansonnette (1921)

    En las orillas del río
    se está bañando la noche,
    y en los pechos de Lolita
    mueren de amor los ramos.

    Mueren de amor los ramos.

    La noche desnuda canta
    por los puentes de marzo.
    Lolita se baña en agua
    de salitre y de nardos.

    Mueren de amor los ramos.

    La noche de anís y plata
    reluce por los tejados.
    Plata de espejos de agua.
    Anís de tus muslos blancos.

    Mueren de amor los ramos.

    Sur les bords de la rivière
    voyez la nuit qui se baigne
    et sur les seins de Lolita
    meurent d’amour les bouquets.

    Meurent d’amour les bouquets.

    La nuit nue chante à voix basse
    sur les ponts du mois de mars.
    Lolita au bain se pare
    dans l’eau saline et le nard.

    Meurent d’amour les bouquets.

    La nuit d’anis et d’argent luit
    sur les toits de la ville.
    Argent des eaux miroitantes.
    Anis de tes cuisses blanches.

    Meurent d’amour les bouquets.

  • Federico Garcia Lorca : Yo pronuncio tu nombre / Je prononce ton nom (1919)

    Yo pronuncio tu nombre
    En las noches oscuras
    Cuando vienen los astros
    A beber en la luna
    Y duermen los ramajes
    De las frondas ocultas.
    Y yo me siento hueco
    De pasión y de música.
    Loco reloj que canta
    Muertas horas antiguas.

    Yo pronuncio tu nombre,
    En esta noche oscura,
    Y tu nombre me suena
    Más lejano que nunca.
    Más lejano que todas las estrellas
    Y más doliente que la mansa lluvia.

    ¿Te querré como entonces
    Alguna vez? ¿Qué culpa
    Tiene mi corazón?
    Si la niebla se esfuma
    ¿Qué otra pasión me espera?
    ¿Será tranquila y pura?
    ¡¡Si mis dedos pudieran
    Deshojar a la luna!!

    (Granada, 10 de noviembre de 1919)

    Je prononce ton nom
    Pendant les nuits obscures,
    Lorsque les astres viennent
    S’abreuver à la lune
    Et que dorment les branches
    Des frondaisons cachées.
    Et je me sens miné
    D’amour et de musique.
    Folle montre qui chante
    De vieilles heures mortes  !

    Je prononce ton nom
    Dans cette nuit obscure
    Et ton nom me paraît
    Plus lointain que jamais.
    Plus lointain que toutes les étoiles
    Et plus dolent que la pluie docile.

    T’aimerai-je comme hier
    De nouveau ? Quelle faute
    Mon cœur a-t-il commise ?
    Si se lève la brume,
    Quel autre amour m’attend ?
    Sera-t-il calme et pur ?
    Que ne peuvent mes doigts
    Ah ! effeuiller la lune !

    (Grenade, 10 novembre 1919)

    Federico García Lorca : Je prononce ton nom / Yo pronuncio tu nombre
    Traduction ; Lionel-Édouard Martin

  • Federico Garcia Lorca : La fille au beau visage

    Arbolé, arbolé,
    seco y verdé.
    
    La niña del bello rostro
    está cogiendo aceituna.
    El viento, galán de torres,
    la prende por la cintura.
    Arbre, arbre,
    sec et vert.

    La fille au beau visage
    cueille des olives.
    Le vent, galant des tours,
    la prend par la taille.
    Pasaron cuatro jinetes,
    sobre jacas andaluzas,
    con trajes de azul y verde,
    con largas capas oscuras.

    "Vente a Córdoba, muchacha."
    La niña no los escucha.

    Pasaron tres torerillos
    delgaditos de cintura,
    con trajes color naranja
    y espadas de plata antigua.

    "Vente a Sevilla, muchacha."
    La niña no los escucha.

    Cuando la tarde se pone
    morada, con lux difusa,
    pasa un joven que lleva
    rosas y mirtos de luna.

    "Vente a Granada, muchacha."
    Y la niña no lo escucha.

    La niña del bello rostro
    sigue cogiendo aceituna,
    con el brazo gris del viento
    ceñido por la cintura.

    Arbolé, arbolé.
    Seco y verdé.
    Quatre cavaliers passèrent,
    sur des jacas andalouses,
    vêtus de bleu et de vert,
    avec de longues capes sombres.


    "Viens à Cordoue, jeune fille."
    La fille ne les écoute pas.


    Trois toreros passèrent
    à la taille fine,
    en costumes orange
    et épées d'argent ancien.


    "Viens à Séville, jeune fille."
    La fille ne les écoute pas.


    Quand le soir devient pourpre,
    avec une lumière diffuse,
    passe un jeune homme portant
    des roses et des myrtes de lune.


    "Viens à Grenade, jeune fille."
    Et la fille ne l'écoute pas.


    La fille au beau visage
    continue de cueillir des olives,
    avec le bras gris du vent
    en ceinture autour de sa taille


    Arbre, arbre.
    Sec et vert.

    Canciones (Chansons). 1927.

  • Federico Garcia-Lorca : Vuelta del paseo / Retour de promenade (1929)

    Asesinado por el cielo.
    Entre las formas que van hacia la sierpe
    y las formas que buscan el cristal,
    dejaré crecer mis cabellos.

    Con el árbol de muñones que no canta
    y el niño con el blanco rostro de huevo.

    Con los animalitos de cabeza rota
    y el agua harapienta de los pies secos.

    Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
    y mariposa ahogada en el tintero.

    Tropezando con mi rostro distinto cada día.
    ¡Asesinado por el cielo!
    Assassiné par le ciel,
    entre les formes qui vont vers le serpent
    et les formes qui cherchent le cristal,
    je laisserai mes cheveux pousser.

    Avec l’arbre à moignons qui ne chante pas
    et l’enfant au blanc visage d’œuf.

    Avec les bestioles à la tête brisée
    et l’eau haillonneuse aux pieds secs.

    Avec tout ce qui est fatigue sourde-muette
    et papillon noyé dans l’encrier.

    Me heurtant à mon visage différent de chaque jour.
    Assassiné par le ciel !

    Ecrit en 1929 et paru en 1930 paru dans le recueil Poeta en Nueva York, sous le Chapitre « Poemas de la soledad en la Universidad Columbia. Texte écrit à propos de New York.

  • Federico Garcia-Lorca : Oda a Salvador Dali / Ode à Salvador Dali (traduction Paul Eluard)

    Una rosa en el alto jardín que tú deseas.
    Una rueda en la pura sintaxis del acero.
    Desnuda la montaña de niebla impresionista.
    Los grises oteando sus balaustradas últimas.

    Los pintores modernos en sus blancos estudios,
    cortan la flor aséptica de la raíz cuadrada.
    En las aguas del Sena un ice-berg de mármol
    enfría las ventanas y disipa las yedras.

    El hombre pisa fuerte las calles enlosadas.
    Los cristales esquivan la magia del reflejo.
    El Gobierno ha cerrado las tiendas de perfume.
    La máquina eterniza sus compases binarios.

    Una ausencia de bosques, biombos y entrecejos
    yerra por los tejados de las casas antiguas.
    El aire pulimenta su prisma sobre el mar
    y el horizonte sube como un gran acueducto.

    Marineros que ignoran el vino y la penumbra,
    decapitan sirenas en los mares de plomo.
    La Noche, negra estatua de la prudencia, tiene
    el espejo redondo de la luna en su mano.

    Un deseo de formas y límites nos gana.
    Viene el hombre que mira con el metro amarillo.
    Venus es una blanca naturaleza muerta
    y los coleccionistas de mariposas huyen.

    * * *

    Cadaqués, en el fiel del agua y la colina,
    eleva escalinatas y oculta caracolas.
    Las flautas de madera pacifican el aire.
    Un viejo dios silvestre da frutas a los niños.

    Sus pescadores duermen, sin ensueño, en la arena.
    En alta mar les sirve de brújula una rosa.
    El horizonte virgen de pañuelos heridos,
    junta los grandes vidrios del pez y de la luna.

    Una dura corona de blancos bergantines
    ciñe frentes amargas y cabellos de arena.
    Las sirenas convencen, pero no sugestionan,
    y salen si mostramos un vaso de agua dulce.

    * * **

    ¡Oh, Salvador Dalí, de voz aceitunada!
    No elogio tu imperfecto pincel adolescente
    ni tu color que ronda la color de tu tiempo,
    pero alabo tus ansias de eterno limitado.

    Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos.
    Huyes la oscura selva de formas increíbles.
    Tu fantasía llega donde llegan tus manos,
    y gozas el soneto del mar en tu ventana.

    El mundo tiene sordas penumbras y desorden,
    en los primeros términos que el humano frecuenta.
    Pero ya las estrellas ocultando paisajes,
    señalan el esquema perfecto de sus órbitas.

    La corriente del tiempo se remansa y ordena
    en las formas numéricas de un siglo y otro siglo.
    Y la Muerte vencida se refugia temblando
    en el círculo estrecho del minuto presente.

    Al coger tu paleta, con un tiro en un ala,
    pides la luz que anima la copa del olivo.
    Ancha luz de Minerva, constructora de andamios,
    donde no cabe el sueño ni su flora inexacta.

    Pides la luz antigua que se queda en la frente,
    sin bajar a la boca ni al corazón del bosque.
    Luz que temen las vides entrañables de Baco
    y la fuerza sin orden que lleva el agua curva.

    Haces bien en poner banderines de aviso,
    en el límite oscuro que relumbra de noche.
    Como pintor no quieres que te ablande la forma
    el algodón cambiante de una nube imprevista.

    El pez en la pecera y el pájaro en la jaula.
    No quieres inventarlos en el mar o en el viento.
    Estilizas o copias después de haber mirado,
    con honestas pupilas sus cuerpecillos ágiles.

    Amas una materia definida y exacta
    donde el hongo no pueda poner su campamento.
    Amas la arquitectura que construye en lo ausente
    y admites la bandera como una simple broma.

    Dice el compás de acero su corto verso elástico.
    Desconocidas islas desmiente ya la esfera.
    Dice la línea recta su vertical esfuerzo
    y los sabios cristales cantan sus geometrías.

    * * *

    Pero también la rosa del jardín donde vives.
    ¡Siempre la rosa, siempre, norte y sur de nosotros!
    Tranquila y concentrada como una estatua ciega,
    ignorante de esfuerzos soterrados que causa.

    Rosa pura que limpia de artificios y croquis
    y nos abre las alas tenues de la sonrisa
    (Mariposa clavada que medita su vuelo).
    Rosa del equilibrio sin dolores buscados.
    ¡Siempre la rosa!

    * * *

    ¡Oh, Salvador Dalí de voz aceitunada!
    Digo lo que me dicen tu persona y tus cuadros.
    No alabo tu imperfecto pincel adolescente,
    pero canto la firme dirección de tus flechas.

    Canto tu bello esfuerzo de luces catalanas,
    tu amor a lo que tiene explicación posible.
    Canto tu corazón astronómico y tierno,
    de baraja francesa y sin ninguna herida.

    Canto el ansia de estatua que persigues sin tregua,
    el miedo a la emoción que te aguarda en la calle.
    Canto la sirenita de la mar que te canta
    montada en bicicleta de corales y conchas.

    Pero ante todo canto un común pensamiento
    que nos une en las horas oscuras y doradas.
    No es el Arte la luz que nos ciega los ojos.
    Es primero el amor, la amistad o la esgrima.

    Es primero que el cuadro que paciente dibujas
    el seno de Teresa, la de cutis insomne,
    el apretado bucle de Matilde la ingrata,
    nuestra amistad pintada como un juego de oca.

    Huellas dactilográficas de sangre sobre el oro,
    rayen el corazón de Cataluña eterna.
    Estrellas como puños sin halcón te relumbren,
    mientras que tu pintura y tu vida florecen.

    No mires la clepsidra con alas membranosas,
    ni la dura guadaña de las alegorías.
    Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire
    frente a la mar poblada de barcos y marinos.

    Une rose dans le haut jardin que tu désires.
    Une roue dans la pure syntaxe de l’acier.
    Elle est nue la montagne de brume impressionnistes.
    Les gris en sont à leurs dernières balustrades.

    Dans leurs blancs studios, les peintres modernes
    Coupent la fleur aseptique de la racine carrée.
    Sur les eaux de la Seine, un iceberg de marbre
    Refroidit les fenêtres et dissipe les lierres.

    L’homme, d’un pas ferme, foule les rues dallées
    Et les vitres esquivent la magie du reflet.
    Le Gouvernement a fermé les boutiques de parfums.
    La machine éternise ses mouvements binaires.

    C’est une absence de forêts, de paravents, d’entre-sourcils
    Qui rôde par les terrasses des maisons antiques.
    Et c’est l’air qui polit son prisme sur la mer,
    C’est l’horizon qui monte comme un grand aqueduc.

    Les marins ignorant le vin et la pénombre
    Décapitent les sirènes sur des mers de plomb.
    La Nuit, noire statue de la prudence,
    Tient le miroir rond de la lune dans sa main.

    Un désir nous gagne, de formes, de limites.
    Voici l’homme qui voit à l’aide d’un mètre jaune.
    Venus est une blanche nature-morte.
    Voici que les collectionneurs de papillons s’effacent.

    * * *

    Cadaquès, sur le fléau de l’eau et de la colline,
    Soulève des gradins et enfouit des coquilles.
    Des flûtes de bois pacifient l’air.
    Un vieux dieu sylvestre donne des fruits aux enfants.

    Sans avoir pris le temps de s’endormir, les pêcheurs dorment sur la sable.
    En haute mer, ils ont une rose pour boussole.
    L’horizon vierge de mouchoirs blessés
    Joint les masses vitrifiées du poisson et de la lune.

    Une dure couronne de blanches brigantines
    Ceint des fronts amers, des cheveux de sable.
    Les sirènes persuasives ne nous suggestionnent pas.
    Elles apparaissent au premier verre d’eau douce.

    * * *

    Ô Salvador Dali à la voix olivée !
    Je ne vante pas ton imparfait pinceau adolescent,
    Ni ta couleur qui courtise la couleur de ton temps.
    Je chante ton angoisse, ô limité, limité éternel !

    Âme hygiénique, tu vis sur des marbres nouveaux.
    Tu fuis l’obscure selve des formes incroyables.
    Où atteignent tes mains, ta fantaisie atteint,
    Et tu jouis du sonnet de la mer dans ta fenêtre.

    Aux premières bornes que l’homme rencontre,
    Le monde n’est que désordre et que sourde pénombre.
    Mais déjà les étoiles, cachant les paysages,
    Désignent le schéma parfait de ses orbites.

    Le courant du temps s’apaise et s’ordonne
    Dans les formes numériques d’un siècle, et d’un autre siècle.
    La Mort vaincue se réfugie en tremblant
    Dans le cercle étroit de la minute présente.

    En prenant ta palette, dont l’aile est trouée d’un coup de feu,
    Tu demandes la lumière qui anime la coupe renversée de l’olivier.
    Large lumière de Minerve, constructrice d’échafaudages,
    Lumière où ni le songe, ni sa flore inexacte n’ont place.

    Tu demandes la lumière antique qui reste sur le front,
    Qui ne descend ni à la bouche, ni au cœur de l’homme.
    Lumière que craignent les vignes poignantes de Bacchus
    Et la force désordonnée qui porte l’eau courbe.

    Tu as raison de banderoler la limite obscure,
    Toute brillante de nuit. Et en tant que peintre,
    Tu ne veux pas que ta forme soit amollie
    Par le coton changeant d’un nuage imprévu.

    Le poisson dans le vivier, l’oiseau dans la cage,
    Tu ne veux pas les inventer dans la mer ou le vent.
    Après les avoir, de tes honnêtes pupilles, bien regardés,
    Tu stylises ou copies les petits corps agiles.

    Tu aimes une matière définie et exacte
    Où le champignon ne puisse dresser sa tente.
    Tu aimes l’architecture qui contruit dans l’absent
    Et tu prends le drapeau pour une simple plaisanterie.

    Le compas d’acier rythme son court vers élastique.
    La sphère déjà dément les îles inconnues.
    La ligne droite exprime son effort vertical
    Et les cristaux savants chantent leurs géométries.

    * * *

    Mais encore et toujours la rose du jardin où tu vis.
    Toujours la rose, toujours ! nord et sud de nous-mêmes !
    Tranquille et concentrée comme une statue aveugle,
    Ignorante des efforts souterrains qu’elle cause.

    Rose pure, abolissant artifices et croquis
    Et nous ouvrant les ailes ténues du sourire.
    (Papillon cloué qui médite son vol).
    Rose de l’équilibre sans douleurs voulues. Toujours la rose !

    * * *

    Ô Salvador Sali à la voix olivée !
    Je dis ce que me disent ta personne et tes tableaux.
    Je ne loue pas ton imparfait pinceau adolescent,
    Mais je chante la parfaite direction de tes flèches.

    Je chante ton bel effort de lumières catalanes
    Et ton amour pour tout ce qui explicable.
    Je chante ton cœur astronomique et tendre,
    Ton cœur de jeu de cartes, ton cœur sans blessure.

    Je chante cette anxiété de statue que tu poursuis sans trêve,
    La peur de l’émotion qui t’attend dans la rue.
    Je chante la petite sirène de la mer qui te chante,
    Montée sur une bicyclette de coraux et de coquillages.

    Mais avant tout je chante une pensée commune
    Qui nous unit aux heures obscures et dorées.
    L’art, sa lumière ne gâche pas nos yeux.
    C’est l’amour, l’amitié, l’escrime qui nous aveuglent.

    Bien avant le tableau que, patient, tu dessines,
    Bien avant le sein de Thérèse, à la peau d’insomnie,
    Bien avant la boucle serrée de Mathilde l’ingrate,
    Passe notre amitié peinte comme un jeu d’oie.

    Que des traces dactylographiques de sang sur l’or
    Rayant le cœur de la Catalogne éternelle !
    Que les étoiles comme des poings sans faucon t’illuminent,
    Pendant que ta peinture et que ta vie fleurissent.

    Ne regarde pas la clepsydre aux ailes membraneuses,
    Ni la dure faux des allégories.
    Habille et déshabille toujours ton pinceau dans l’air,
    Face à la mer peuplée de barques et de marins.

    Oda a Salvador Dalí. Traduction de Paul Éluard, 1938

  • Federico Garcia Lorca

    Toutes les choses ont leur mystère, et la poésie c’est le mystère de toutes les choses.…